Fue tan natural...
no había señal de que fuese extraño,
éramos tu y yo juntos como siempre.
Pero en el fondo sabía que no era real.
Me abrazabas con ternura,
con amor, como siempre lo has hecho.
Me apretabas a tu pecho, yo te olía,
estábamos tan cerca.
Te dije lo rara que me sentía,
¿tú?, tú sólo me veías.
Sentí tu cuerpo contra el mío, me amabas.
Nos besamos y yo me repetía, nada,
ya no somos nada.
Fue tan cercano a lo que vivíamos,
que logró confundirme la ilusión.
Toqué tu piel, te estremecía.
En el fondo lo sabía, todo era fantasía.
Desperté y sentí,
la desilusión de un niño
cuando descubre una mentira.
No te sientas mal amor mío,
hace días me hice una promesa
de que a pesar de desearlo,
ya no puedo, ya no debo...
no volveré a soñar.
No sabía que escribías, enhorabuena. Sigue haciéndolo. Es un gran ejercicio en pos de la catársis y siempre un paliativo contra el infortunio.
ResponderEliminar